Radiación y Seguridad en los Estudios de Imagen
Cuánta radiación tiene cada estudio, qué protección se usa y cuándo preocuparse de verdad. Agenda tu estudio con dosis controlada.
La radiación es probablemente lo que más preocupa a quien va a hacerse un estudio de imagen, y muchas veces esa preocupación está mal calibrada: se teme lo que casi no irradia y se ignora lo que sí conviene espaciar. Conviene tener las cifras a mano.
Qué estudios usan radiación y cuáles no
Solo cuatro de los estudios habituales usan radiación ionizante: la radiografía, la tomografía, la mamografía y la densitometría ósea. El ultrasonido y la resonancia magnética no usan ninguna, y por eso se prefieren en el embarazo y en niños siempre que respondan la misma pregunta.
Cuánta radiación tiene cada uno
La forma más útil de entenderlo es compararlo con la radiación natural que todos recibimos del ambiente, del suelo y del sol, sin hacer nada:
- Radiografía dental: alrededor de un día de radiación natural.
- Densitometría ósea: menos de un día.
- Radiografía de una extremidad: pocos días.
- Radiografía de tórax: unos pocos días.
- Mamografía: algunas semanas.
- Radiografía de abdomen o columna: algunos meses.
- Tomografía: entre uno y tres años, según la región.
Esa diferencia explica la conducta habitual: una radiografía de tórax o una placa dental se repiten sin mayor problema cuando hacen falta, y una tomografía se indica solo cuando aporta algo que otro estudio no puede dar.
Conviene añadir un matiz que se pasa por alto: la dosis se concentra en la zona estudiada, no se reparte por todo el cuerpo. Una radiografía de tobillo apenas afecta al resto del organismo, y por eso las comparaciones deben leerse como órdenes de magnitud, no como cifras exactas para cada persona.
Qué protección se usa
- Colimación: limitar el haz al área exacta que se estudia. Es la medida más eficaz de todas.
- Delantal plomado y collarín tiroideo cuando corresponde.
- Ajuste de la dosis al grosor de la zona y a la edad, con parámetros reducidos en niños.
- Equipo digital, que necesita menos dosis que la película.
- Evitar repeticiones cuidando la posición y la inmovilidad.
- Justificación: el estudio se hace solo si su resultado puede cambiar la conducta.
Vale la pena insistir en un punto: el riesgo de no hacerse un estudio indicado suele ser mucho mayor que el de la radiación que implica. Una apendicitis no diagnosticada o una fractura que pasa desapercibida tienen consecuencias inmediatas y ciertas, frente a un riesgo teórico y muy pequeño.
Cuándo preocuparse de verdad
El caso que sí requiere atención es el embarazo, sobre todo en el primer trimestre. Por eso se pregunta siempre antes de entrar y por eso hay que responder con franqueza, incluso ante la duda: se valorará si el estudio puede posponerse o sustituirse por uno sin radiación.
El otro caso es la acumulación en personas que se hacen muchos estudios en poco tiempo, sobre todo tomografías. Ahí conviene llevar el registro de lo que ya se hizo y comentarlo, porque muchas veces un estudio previo responde la pregunta sin necesidad de repetirlo. Guardar los estudios y llevarlos a cada cita es, también en esto, la mejor protección.
Preguntas frecuentes
¿Es peligrosa una radiografía?
Una radiografía simple tiene una dosis muy baja, comparable a la radiación natural de unos pocos días.
¿Cuántas radiografías puedo hacerme al año?
No hay un número fijo. Cada estudio se justifica por separado y se usa la dosis mínima necesaria.
¿El ultrasonido tiene radiación?
No. Usa ondas de sonido, igual que la resonancia usa campos magnéticos: ninguno de los dos irradia.
¿Puedo hacerme una radiografía embarazada?
Se evita salvo que sea imprescindible. Hay que avisar siempre antes de entrar a la sala.
¿Sirve el delantal plomado?
Sí, protege las zonas que no se estudian. Aun así, la medida más eficaz es limitar el haz al área justa.
Este contenido es informativo y no sustituye la consulta médica. El diagnóstico y el tratamiento deben ser establecidos por un profesional de la salud tras una evaluación individual.